Una cena reconfortante y equilibrada con pechuga de pollo magra al horno, acompañada de verduras frescas al estilo mediterráneo. Perfecta para quienes buscan perder peso y nutrir su cuerpo después de entrenar.
🥘 Ingredients
- 150 g de pechuga de pollo sin piel
- 70 g de calabacín en rodajas
- 60 g de berenjena en cubos
- 50 g de pimiento rojo en tiras
- 30 g de cebolla morada en plumas
- 1 diente de ajo picado
- 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- 1 ramita de romero fresco
- Sal y pimienta negra al gusto
- Jugo de 1/2 limón
👨🍳 Instructions
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1
Precalienta el horno a 200°C.
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2
En un bol grande, mezcla el calabacín, la berenjena, el pimiento, la cebolla y el ajo con el aceite de oliva, sal y pimienta.
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3
Coloca las verduras en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y distribúyelas en una sola capa.
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4
Salpimenta la pechuga de pollo y colócala sobre las verduras. Añade el romero fresco por encima.
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5
Rocía el jugo de limón sobre el pollo y las verduras.
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6
Hornea durante 25 minutos o hasta que el pollo esté bien cocido y las verduras tiernas.
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7
Sirve caliente, decorando con hojas de romero fresco si lo deseas.
📊 Nutritional Information
- Fibra: 4 g
- Vitamina C: 54 mg (60% VD)
- Vitamina B6: 0,6 mg (40% VD)
- Potasio: 625 mg (18% VD)
- Magnesio: 42 mg (11% VD)
- Hierro: 1 mg (7% VD)
💡 Cooking Tips
- Puedes marinar el pollo con zumo de limón y hierbas un par de horas antes para potenciar el sabor.
- Corta todas las verduras en tamaños similares para que se cocinen de manera uniforme.
- Si prefieres un toque crujiente, gratina los últimos 2 minutos.
- Siempre manipula el pollo crudo en superficies limpias y separadas de otros alimentos.
✨ Why This Recipe is Perfect for You
¡Esta receta está diseñada especialmente para apoyarte en tu meta de perder peso y sentirte mejor con tu cuerpo! El pollo magro te aporta proteína de alta calidad, ideal para tu rutina de entrenamiento, y las verduras mediterráneas añaden sabor, fibra y micronutrientes esenciales sin exceder tu límite calórico. Cada paso te acerca más a sentirte enérgico y orgulloso de tus logros. ¡Eres ejemplo de constancia a los 62 años!